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Alexander Skarsgård protagoniza 'Matabot'.
La ciencia ficción es un género muy elástico. En él tienen cabida desde aventuras grandilocuentes a alegorías políticas, thrillers y, por supuesto, comedias sobre robots a los que no les gusta interactuar con humanos, aunque no les quede más remedio porque están diseñados para protegerlos. Ese es el caso de Matabot, adaptada de una serie de libros de Martha Wells, que se convierte en la nueva serie de ciencia ficción a añadir al catálogo de Apple TV+, que quizá sea la plataforma que más apuesta por el género. Entre el lado más clásico de Fundación, la ucronía de Para toda la humanidad y los universos paralelos de Materia oscura, la compañía ha ido posicionándose como una de las grandes garantes del género en streaming, sobre todo por la variedad de historias y la cantidad de ellas que estrena todos los años.
En ese catálogo, Matabot encaja, por un lado, como un relato clásico de unos colonos que intentan explorar un nuevo planeta y han de hacer frente a todo tipo de amenazas. Por el otro, es una comedia bastante en la línea de los anteriores trabajos de sus responsables, los hermanos Paul y Chris Weitz, directores y guionistas de Un gran chico y productores de varias secuelas de American Pie. El humor está en dos focos: los colonos protagonistas, a quienes se les describe como “hippies espaciales”, y el protagonista central, un androide de seguridad programado para proteger a sus “clientes” que hackea su módulo de administración y, cada vez que tiene un poco de tiempo libre, se dedica a ver telenovelas espaciales con títulos como Auge y caída de la Luna Santuario. Es el equivalente de quien se pasa la jornada laboral viendo Netflix.

‘Matabot’ estará disponible en Apple TV+ a partir del 16 de mayo.
La comedia espacial de ‘Matabot’
Para que ese humor ligeramente sarcástico funcione, la serie se vale de la narración en off de Alexander Skarsgård, que da vida a esa Unidad de Seguridad. Lo que escuchamos son los pensamientos del robot, que rehúye cualquier contacto con los humanos y, aunque sigue a regañadientes muchas de sus órdenes, sí que se toma en serio su protección, sobre todo porque cree que son unos indocumentados incapaces de sobrevivir en ese planeta. El androide podría ser una versión futurista de Bartleby, el escribiente, aquel personaje de Herman Melville que, ante cualquier petición que se le hiciera, respondía que preferiría no hacerla. O, como algunos actores de Matabot han comentado en la promoción previa al estreno, se acerca un poco a la misantropía de Larry David.
El humor es, a menudo, tontorrón, pero funciona bastante bien y logra que sea fácil encariñarse con sus protagonistas
La gracia está en que Skarsgård, aunque se mantiene siempre imperturbable y robótico, deja a menudo que sus ojos traicionen su compostura y reflejen lo que está pensando en realidad, sobre todo cada vez que los exploradores se empeñan en tratarlo como a una persona. Funciona especialmente bien el dúo con Noma Dumezweni, que es la líder de la expedición, y que aporta un aura de inteligencia y de calma que se entiende que le consiguieran el papel de la Hermione Granger adulta en la obra de teatro Harry Potter y el legado maldito.
La otra relación más destacada del robot es la desconfianza que se instala con Gurathin (David Dastmalchian), un hombre con la capacidad cerebral aumentada gracias a sus implantes biónicos, y que a veces parece estar celoso de lo que SecUnit, como llaman al androide, puede hacer. El humor es, a menudo, tontorrón, pero funciona bastante bien y logra que sea fácil encariñarse con esos hippies que no son muy conscientes de dónde se han metido.

Alexander Skarsgård se convierte en un (divertido) androide de seguridad en ‘Matabot’.
Acción y humor en el espacio
Esa comedia preside una historia bastante tradicional en el género, pues Matabot transcurre en un universo en el que varias corporaciones controlan el viaje espacial y la exploración de otros planetas, que solo puede realizarse si se firma un contrato con una de ellas. En virtud de ese contrato, la corporación facilita un androide de seguridad y equipamiento para la expedición, pero los colonos quedan a merced de sus decisiones, que enseguida se ve que, tal vez, no están interesados en velar por la seguridad de sus clientes. De hecho, la trama principal de la serie incluye la desaparición de otro grupo de exploradores y el misterio de quién puede estar saboteando su misión.
La serie hace uso del humor por contraste: estás viendo ciencia ficción clásica, pero con un lado de comedia casi existencialista
En ese aspecto, es una historia vista ya en otras series de ciencia ficción similares, pero la diferencia es que el grupo protagonista es el menos preparado para enfrentarse a una situación así, y su unidad de seguridad, aunque extremadamente competente, atraviesa algo parecido a una crisis de identidad, por lo que es vulnerable a ataques. No obstante, eso también le otorga cierta ventaja sobre los robots que siguen su programación al pie de la letra.
El aspecto de Matabot potencia ese lado de ciencia ficción televisiva de toda la vida rodada en Canadá. Se nota el dinero de Apple TV+ en los efectos visuales y en la construcción de los hábitats de los exploradores, pero, al mismo tiempo, mantiene el look de un episodio de Stargate: SG-1. Es parte, igualmente, de ese humor por contraste: estás viendo ciencia ficción clásica, pero con un lado de comedia casi existencialista.

Protagonizada por un androide que se dedica a ver telenovelas espaciales en su tiempo libre.
Ciencia ficción de formato corto
Para potenciar ese lado, los capítulos duran una media hora y es habitual que en muchos de ellos haya algún gag idiota, como la obsesión de un personaje con la falta de genitales de los androides de seguridad. Esa corta duración facilita que no dé tiempo a que podamos cansarnos de todos esos personajes algo ingenuos (la temporada consta de diez episodios), pero sí conseguimos comprender por qué el robot, por mucho que le horroricen las interacciones humanas, se sacrifica una y otra vez por protegerlos.
Es una comedia de ciencia ficción que respeta las convenciones del género y se toma en serio su historia, aunque este trufada de situaciones graciosas y chistes tontos
Se entiende, además, que esta sea la primera colaboración de los hermanos Weitz en más de veinte años, desde la película Un gran chico. En ese tiempo, Chris participó, por ejemplo, en el guion de Rogue One y Paul fue uno de los responsables de Mozart in the jungle, y lo que les atraía a ambos del proyecto es que Matabot no es una parodia, como sí son las series que el robot ve (y que tienen repartos que ya quisiera para sí USS Callister, de Black Mirror): es una comedia de ciencia ficción que respeta las convenciones del género y se toma en serio su historia, aunque este trufada de situaciones graciosas y chistes tontos.

‘Matabot’ es una comedia de ciencia ficción que respeta las convenciones del género.