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Imagen promocional de 'El minuto heroico'.
* Esta entrevista es una transcripción de la entrevista realizada en el podcast de Serielizados en 3Cat, Serieselektor, presentado por Betu Martínez, Víctor Sala, Carlos Perelló y Silvia Comet. Puedes escuchar la entrevista original en catalán AQUÍ. El minuto heroico
Hace unos días recibimos en el estudio a Mònica Terribas, creadora de la escalofriante serie documental El minuto heroico, también conocida como Yo también dejé el Opus Dei.
Esta serie tiene como protagonistas a trece mujeres procedentes de diferentes puntos de España, América Latina, Irlanda y Reino Unido que dan testimonio directo de su vida en el Opus Dei y su posterior ruptura con la institución.
Acompañada de recreaciones llevadas a cabo por una estupenda Claudia Traisac, esta es la primera serie documental que aborda el tema desde un punto de vista inédito y con una exhaustiva investigación detrás sobre una realidad oculta que sigue generando muchas incógnitas a día de hoy.
¡Hola Mònica! ¿Qué tal? ¿Cómo estás?
Mònica: Muy bien, muchas gracias. Muy agradecida de que me hayáis invitado y de poder agradecer a Serielizados que hiciera el estreno en pantalla grande, porque realmente fue un inicio muy bonito para esta historia.
«El Opus Dei está intentando contrarrestar esta información con testimonios de gente que ha tenido buenas experiencias, usándolos como escudos humanos»
¿Cómo llegaste a esta historia? Y ¿porqué decidiste explicar la vida de estas mujeres y todo lo que eso implica?
Mònica: Siempre me ha interesado el Opus Dei porque siempre he pensado que era una realidad muy poco transparente, sobretodo desde el punto de vista social. Pero todo se inició cuando recibí un email de una mujer que forma parte de las testigos (María Roca) que me dijo: «Ahora que tendrás tiempo –era cuando había dejado la radio–, quiero explicarte mi vida». Y la verdad es que lo que me contó fue tan impactante que a partir de ahí quise comprobar si generaciones más jóvenes que ella habían vivido lo mismo, y si sucedía en diferentes lugares del mundo. Y cuando vi que era una cuestión sistémica, empecé a montar el proyecto, que posteriormente Max ha producido.
En esta serie, hay 13 testimonios muy impactantes. ¿Fue difícil para ellas ponerse delante de una cámara y contar su experiencia en primera persona?
Mònica: Ha sido muy difícil. Detrás de estas 13 mujeres, hay muchísimas más que no han salido. ¿Por qué no han salido? Pues por sus entornos, sus trabajos, porque estarían en peligro, o porque no estaban aún preparadas psicológicamente. Y yo tenía muy claro que no quería poner delante de la pantalla a nadie que no se sintiera fuerte psicológicamente. En el caso de María, por ejemplo, ella misma me dijo: «hace 20 años que salí del Opus Dei y hasta ahora no he podido hablar de ello». Entonces, si, ha sido difícil, pero también es verdad que se sentían fuertes porque detrás de ellas había muchas más mujeres que les decían, «Hey, nosotras estamos aquí con vosotras». Por ejemplo, Alicia Barillas, de El Salvador, se sentía empoderada porque muchas mujeres en Latinoamérica la animaban anónimamente a través de Agora coloquios, o a través de Opus Libros, o de otras formas que los ex-miembros encuentran para poder explicar sus testimonios de manera anónima.

Mónica Terribas en el set de ‘El minuto heroico’.
¿Has recibido alguna llamada o feedback del Opus Dei? Que además asistieron al estreno de la serie en la sala Phenomena…
Mònica: Si, es verdad, estaban presentes… No, no he recibido ni feedback ni llamadas. Yo me puse en contacto de inmediato con la prelatura del Opus Dei en el momento en que tuve registrada la mayor parte de las entrevistas para ofrecerles la posibilidad de participar; de entrevistar al prelado del Opus Dei y que él le contestara a ellas. Es decir, no que la entrevista la hiciera yo, sino que fueran ellas las que hablaran a través de la cámara con él sobre todo aquello que habían explicado. Ellos dijeron que no, yo insistí, volví a insistir, pero finalmente se negaron. En paralelo a todo esto, yo sé que hay personas del Opus Dei en Cataluña y en España, que están preocupadas por esta cuestión. Algunas de las cuales se han puesto en contacto con las testigos una vez que se han hecho públicos los nombres. La gente del Opus Dei es muy respetuosa siempre. Es muy educada y, por tanto, no creo que hagan gran cosa.
¿No son beligerantes?
Mònica: Lo serán, a través de sus medios, intentando decir que» hay muchas experiencias positivas», como si eso justificara una manera sistémica de hacer las cosas (que es básicamente lo que explican los cuatro capítulos). No haremos spoiler, pero hay un montón de cosas que tienen que ver con la coerción psicológica, con el control económico, con la falta de derechos laborales de las mismas protagonistas, el desarraigarte de la familia, etc. Y ellos están intentando contrarrestar esta información con testimonios de gente que ha tenido buenas experiencias, usándolos como escudos humanos. Pero esa no es la cuestión. Es decir, quién tiene la responsabilidad de dar explicaciones no es otro miembro del Opus Dei, sino quien comanda la organización y quien puede realmente hacer que las cosas se reparen y se solucionen.
«Después del estreno vinieron ex-miembros del Opus Dei, hombres, a decirme: ‘Entendemos perfectamente que hayas hecho las mujeres primero, pero nosotros, también tenemos una historia'»
Una de las cosas que más nos sorprendió, es que siempre nos hemos imaginado el Opus Dei a nivel español, y de repente buscas información y ves que tiene una sede en Nueva York…
Mònica: Tiene una sede en Nueva York que es espectacular. Mira, El minuto heroico se emite en Estados Unidos, se emite en Europa, se emite en Latinoamérica, y por eso, teníamos que ir a Roma a pedir explicaciones. Tienen una sede en Latinoamérica muy importante, en Irlanda, Inglaterra, en Alemania –donde la televisión pública hizo un documental hace un tiempo sobre el tema –, pero claro, la gente no sabe la fuerza que tiene el Opus Dei desde el punto de vista de su poder económico, financiero y educativo.
También nos impactó mucho lo de los numerarios auxiliares y los numerarios agregados. Toda esa terminología que hemos aprendido mirando el documental, que supone la explotación laboral de toda una vida.
Mònica: Lo de las numerarias auxiliares es una casuística muy impactante, porque no hay numerarios auxiliares, solo hay numerarias auxiliares. Lo que ellos llaman «las madres de la obra» –las que cuidan, las que cocinan, las que organizan, las que hacen los menús, las que planchan, las que estudian ciencias domésticas–, son todas mujeres. Por tanto, aquí hay un sesgo de género muy importante sobre el trato a las mujeres respecto a los hombres. Pero yo habría podido hacer un El minuto heroico sobre ellos y se habría parecido mucho, porque el día del estreno se me acercaron muchos ex-miembros del Opus Dei, hombres, a verme, y me dijeron… «entendemos perfectamente que hayas hecho las mujeres primero, pero nosotros también tenemos una historia».
Pues ya sabes…El minuto heroico
Mònica: Ojalá lo vea mucha gente. Yo deseo de todo corazón que lo vea gente del Opus Dei, y que Max se anime a hacer una segunda temporada sobre ellos. Pero bueno, como bien sabéis, no es nada fácil.

‘El minuto heroico’ está disponible en Max.
¿Crees que podrías tener más dificultades para hacer una segunda temporada ahora que el Opus Dei y sus redes han podido ver la primera y pueden estar un poco más preparados para hacer algo de presión? ¿O crees que tendrías la misma libertad?
Mònica: Yo creo que dependería mucho de cómo la plataforma –en este caso Max– abordara el tema. Aunque todo esto es hacer volar la imaginación. Pero no, yo creo que la serie más bien ha tenido un efecto de «yo también fui ex-miembro del Opus Dei, y ahora me atrevo a explicarlo». El otro día, al acabar una entrevista, me vino a hablar un señor por la calle y me dijo, «yo, si quieres te lo explico, soy ex-miembro del Opus Dei, y me ha pasado esto, esto, esto y esto. Y a mis hijos también», porque él fue ex-numerario y se casó y tuvo hijos después. Hay casos a punta pala.
Llama mucho la atención, que en la parte narrativa y visual, se tomara la decisión de apostar por la innovación e incorporar a una actriz para hacer recreaciones de los testimonios.
Mònica: Sí. Es que cuando ellas me explicaban todas sus vivencias, yo las visualizaba, me las imaginaba. Porque ellas lo explicaban a un nivel de detalle que yo pensaba: «esto lo tenemos que recrear». Y tenía muy claro que las recreaciones que yo quería hacer tenían que ser con una sola persona: una actriz que las representara a todas. Si nosotros pensamos que esto es algo sistémico, da igual que hable Amabel, Fátima, o Malé.
Aprovecho para hacer una mención especial a nuestra actriz, Claudia Traisac, que se entregó de lleno al proyecto y se involucró de inicio a fin, y se supo poner en la piel de ellas desde el primer momento. Cuando tuve claro esto, Laura Cisteró –que es la directora y realizadora de esta serie documental–, se incorporó al proceso con Biel Capellas, que es el director de foto. Ellos construyeron las recreaciones. Fue Laura quien sugirió que las testigos vinieran a ver cómo lo hacíamos. Entonces sucedió algo mágico: vinieron –las que pudieron–, y esto permitió que de forma espontánea ellas fueran nuestras asesoras. Nos decían «no, no, no, esto no era así», o «a nivel de arte, cuidado con esta decoración». Y no dejaron que las recreaciones se escaparan de la realidad, porque en nuestro imaginario colectivo quizás tendemos a pensar en todo esto de una forma más oscura.
«El objetivo de la serie no podía ser que se quedara en un entorno pequeño, porque es una organización internacional. Si el impacto no era internacional, habría pasado desapercibido»
También hay una parte de cuidados y reparaciones hacia ellas al permitirles que formen parte de esto ¿no?
Mònica: Exacto. El objetivo de que ellas estuvieran allí, para mí, siempre fue que ellas corrigieran y aportaran rigor. Algo que hicieron espontáneamente desde el principio. Esto hacía, además, que su testimonio creciera en la recreación. Y, por tanto, a la hora de montarlo, las montadoras –que han estado conmigo en sala en los cuatro episodios–, han ido acompañando estas recreaciones con el discurso de ellas. El minuto heroico
Es muy innovador, porque normalmente cuando piensas en recreaciones siempre queda muy estático y a veces muy separado de los testimonios. Y aquí, de repente, todo alcanza otro nivel de verdad.
Mònica: ¡Claro! Y esto es algo que se ve durante la serie, ¿no? Se ve todo el proceso y cómo ellas entran en la escena. Ha sido un ejercicio muy interesante.

Claudia Traisac da vida a los testimonios de las mujeres en ‘El minuto heroico’.
Cuando estás desarrollando un proyecto de estas características, ¿cómo reacciona la industria? ¿Se te acercan los canales o eres tú quien pica a la puerta?
Mònica: Debo decir que Mediaproestudio me dejó trabajar muy bien todo este tiempo –mientras yo en paralelo iba desarrollando otras cosas–, para tenerla muy desarrollada para cuando apareciera un cliente. He tenido mucho tiempo para trabajarla, y eso es muy importante.
A partir de ahí, la productora que ha desarrollado un proyecto de estas características, se plantea cuál es su objetivo. El objetivo de El minuto heroico no podía ser que se quedara en un entorno pequeño, porque es una organización internacional. Si el impacto no era internacional, habría pasado desapercibido. Y esto no habría hecho el trabajo de transformación que yo pienso que deben hacer estas piezas. He sido yo quien ha ido a picar a todas las puertas de las plataformas para que se arriesgaran con esto. Los primeros a los que acudimos fue a HBO cuando aún no había habido la fusión con Discovery, hace ya unos tres o cuatro años. Y la primera vez que fuimos… no les acabó de interesar. Yo estaba muy triste porque pensaba que no sucedería. A todas las plataformas les gustaba mucho el teaser y el proyecto –porque ya tenía a pre-grabados cuatro testimonios con entrevistas para que vieran la magnitud de la historia–, pero después te llamaban y te decían que no entraba dentro de sus prioridades. Años después fui a Max (cuando ya estaba fusionada la plataforma con Discovery), y alucinaron con el proyecto. Lo elevaron internacionalmente de inmediato. El mismo día que fuimos a presentarlo nos dijeron que les pasáramos todos los materiales en inglés para mandarlo directamente a Londres. Una vez allí, la serie pasó el filtro, y entonces pudimos producirlo a nivel internacional. El minuto heroico
¿Este proyecto ha tenido un coste emocional para ti?
Mónica: Sí, a mí este proyecto me ha afectado mucho. A día de hoy yo tengo la necesidad, prácticamente diaria, de saber cómo están todas ellas. Hablo con todas porque sé que el impacto social supone. Muchas siguen teniendo a sus familias dentro del Opus Dei. Todo este proceso ha tenido un coste emocional para estas personas, y yo sé que es muy duro. Hubo momentos durante el rodaje –como la entrevista a Raquel Barrios en México–, que yo tuve que parar la grabación porque me daban ataques de ansiedad, el sentir cómo ella, sin alterarse lo más mínimo, me explicaba cómo programó a escondidas, una madrugada, su salida del Opus Dei. Yo no podía entender cómo una institución que habla de Dios, de la vida cristiana, de la bondad… fuera compatible con que una chica pobre de México tuviera que programar su escapada de esta institución como si fuera una prisión. Y eso me rompió por dentro totalmente.

‘El minuto heroico’ ha sido creada y dirigida por Mònica Terribas.
El minuto heroico a veces nos remite a otras series cómo El cuento de la criada o Wild Wild Country. Cuando te encontraste la historia, ¿qué referentes tenías en mente?
Mònica: Ahora que hablabas de referentes, ayer revisé con mi marido, una serie sobre los fundamentalistas de Estados Unidos. La había visto hace mucho tiempo, y ayer pensé: «El minuto heroico es mucho mejor» (risas). No sé qué nombre le pusieron aquí al documental. Está muy bien, pero hay muy poco argumento. En cambio, dentro del Opus Dei hay tantas capas… Bueno, como en todas las estructuras inteligentes. Tienen tantas capas de acceso a tu cabeza, para generar un bloqueo es tan profundo, que cuando tú hablas con sus ex-miembros del Opus Dei, puedes reconocer que algunas de esas capas siguen ahí. La verdad es que es difícil diferenciarse porque ahora hay muchos documentales de sectas o «grupos de coerción psicológica». En el caso del Opus Dei, como es tan institucionalmente clara, esa palabra nunca se usa. ¿Porqué nos atrevemos con los testigos de Jehová, u otros, pero con el Opus Dei no?
¿Algún futuro proyecto del que nos puedas explicar algo?
Mònica: Hacía una reflexión estos días con una compañera periodista y le decía que a mí me parece que cualquier persona haya hecho lo que haya hecho en la vida, haya cometido un crimen, haya hecho algo irregular, cuestionable, se merece que la escuchen. Porque la única manera de reintegrarnos en una sociedad con convivencia es que la gente que ha hecho algo que nos resulta reprobable se explique. Y ahora estoy en diversos proyectos donde personas que han tomado decisiones equivocadas en la vida, algunas convencidas de lo que hicieron. Me gustaría que se explicaran, pero son proyectos siempre muy difíciles de soportar desde un punto de vista social. Y por tanto no puedo hablar porque llevo cuatro años también con algunos de estos temas y no me he salido. O sea que si me salgo vendré a explicároslo encantada.