'Los crímenes de Åre' es un bonito nordic noir hecho con plantilla
Crítica de la serie (Netflix)

‘Los crímenes de Åre’ es un bonito nordic noir hecho con plantilla

12 febrero 2025
El último estreno de Netflix basado en unos libros de misterio suecos tiene a su favor los espectaculares paisajes de esa ciudad, famosa por sus pistas de esquí, pero aporta poca novedad al género del nordic noir.

Una joven detective de Estocolmo es la protagonista de 'Los crímenes de Åre'.

Hanna es una policía de Estocolmo que, ante una investigación de Asuntos Internos, pide una excedencia y se va a aislarse a Åre, un resort turístico de invierno cerca de la frontera con Noruega, donde su hermana tiene una casa (los suecos llaman a esas mansiones “cabañas”, lo que no deja de ser curioso). Al poco tiempo de llegar allí, desaparece una joven del lugar, y como Hanna no puede quedarse quieta, se involucra en su búsqueda: primero, como una ciudadana preocupada más; después, como miembro temporal de su departamento de policía. Con ese punto de partida, la escritora Viveca Sten ha iniciado su propia saga detectivesca que, de momento, tiene cinco libros, aunque solo se adaptan dos de ellos en los cinco capítulos de la temporada de Los crímenes de Åre.

El problema de ‘Los crímenes de Åre’ es que todo es correcto y eficiente, pero poco estimulante

Se comprende que Netflix los identificara como un buen añadido a su catálogo, porque transcurren en un lugar muy poco explotado por la ficción, aprovechando la fotogenia de la nieve, y sus dos protagonistas centrales son Hanna y Daniel, su compañero en la policía de Åre, que acaba de tener un bebé con su novia y que, aunque recela de los motivos de Hanna para sumarse a la investigación, la acepta porque están cortos de personal y reconoce su valía como inspectora.

Contertarse con la fórmula

Es evidente que, si la serie continúa, entre los dos terminarán desarrollándose ciertos sentimientos románticos que aportarán una capa extra a su dinámica, ya que sus situaciones personales no dejan de ser complicadas. Pero, de inicio, son colaboradores que también están haciéndose amigos.

Los crímenes de Åre

Uno de los muchos paisajes espectaculares que se ven en ‘Los crímenes de Åre’.

Y luego tenemos el otro elemento importante en estas historias, que es el caso en sí. Esta primera temporada gira alrededor de dos: la desaparición de esa joven y el descubrimiento de la cabeza de un hombre bajo un puente ferroviario. Como en todo nordic noir que quiera merecer esa denominación, ambos misterios expondrán el lado menos bonito de esa Åre nevada y repleta de turistas que quieren disfrutar del esquí y, por supuesto, desvelarán además lo que hay detrás de la fachada de perfección de algunos de sus vecinos más respetados.

Desde los tiempos de las novelas de Per Wahlöö y Max Sjöwall, que introdujeron el componente social del noir estadounidense en la literatura criminal sueca, el género escandinavo siempre ha tenido muy presente ese aspecto, y aquí se toca desde la violencia machista hasta la esclavitud moderna.

Un noir nórdico de manual

El problema de Los crímenes de Åre es que todo es correcto y eficiente, pero poco estimulante. Se nota, por ejemplo, que una de sus guionistas, Karin Gidfors, es una veterana de otra adaptación de un éxito literario sueco, Los crímenes de Fjällbacka, que también transcurre en un escenario diferente del urbano habitual (en este caso, un pueblo de pescadores rodeado de islas) y que se mueve a menudo por los caminos más trillados del género.

Es en la fotografía y en las localizaciones elegidas donde está el verdadero punto fuerte de ‘Los crímenes de Åre’

La resolución de sus casos tampoco es la que parece a simple vista, algo que se reproduce aquí y que lleva a que el espectador esté pendiente de cualquier subtrama que aparezca. Si los episodios introducen a varios personajes ajenos al entorno de Hanna y del círculo más cercano de la víctima, sospechamos que estarán implicados, de algún modo, en esa revelación final. Lo que ya no es, tampoco, algo tan novedoso. En el nordic noir se han hecho ya tantas cosas diferentes desde los tiempos de The Killing y El puente, que resulta difícil sorprender al público.

Los crímenes de Åre

Hanna y Daniel, los encargados de llevar la investigación.

‘Los crímenes de Åre’ se salva por lo visual

Lo que queda es contar muy bien algo ya visto antes. Los crímenes de Åre lo intenta condensando dos historias en sus cinco episodios. Sirve para que veamos que Hanna y Daniel son, efectivamente, un buen dúo sobre el que construir una serie, aunque ella peque en ocasiones de demasiado hermética, pero, tal vez, los casos podrían haberse beneficiado de más tiempo para encontrar ese algo distintivo, esa personalidad propia de la serie, especialmente, el primero, Oculto en la nieve.

Tiene los ingredientes para ser un ejemplo mejor de un nordic noir que vaya un poco más allá de la fórmula, pero se contenta con seguirla con mucha eficacia

A cambio, no da tiempo a que el espectador se aburra porque apenas hay tiempos muertos; siempre hay una nueva pista que seguir o se desvela algún secreto de esos personajes secundarios que, de primeras, parecen tener poca relación con el misterio.

En donde la serie sí destaca es en lo visual. No porque la dirección se entregue a las florituras; es elegante y clásica, mostrando siempre lo necesario para que sepamos en todo momento en qué punto de la historia estamos y por lo que están pasando los personajes. La fotografía y las localizaciones elegidas son el verdadero punto fuerte de Los crímenes de Åre. Las montañas nevadas, los bosques y lo poco que se ve del pueblo ayuda a construir un universo fotografiado con una luz invernal bastante naturalista. Se agradece que se haya huido de los omnipresentes filtros azules y del tenebrismo, y se haya apostado por aprovechar ese mortecino sol invernal del norte de Europa, y esas farolas y lámparas que rompen la oscuridad total de la noche.

Los crímenes de Åre

‘Los crímenes de Åre’ ya está disponible en Netflix.

Caras conocidas en ‘Los crímenes de Åre’

Más allá de esos detalles técnicos, hay poco más destacable. Los fans de Motherland: Fort Salem se encontrarán de nuevo con Amalia Holm, y a Carla Sehn, que da vida a Hanna, se la ha visto en otra producción de Netflix, Amor y anarquía. A su compañero, Daniel, lo interpreta Kardo Razzazzi, que participó en la segunda temporada de The Head.

Los crímenes de Åre

Dani, el otro protagonista de la serie, con su hijo en brazos.

Es decir, que el reparto lo forman actores que ya tienen experiencia en la ficción televisiva escandinava e internacional, aunque no sean nombres muy conocidos. Ayuda a ese tono contenido que preside la serie, aunque haya en ocasiones estallidos de violencia.

De algún modo, Los crímenes de Åre tiene los ingredientes para ser un ejemplo mejor de un nordic noir que vaya un poco más allá de la fórmula, pero se contenta con seguirla con mucha eficacia.

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