Crítica 'En la sombra' (Filmin) : La política instrucciones de uso
Crítica de la serie

‘En la sombra’: La política instrucciones de uso

15 abril 2025
Filmin se asoma a la política francesa con la llegada a su catálogo de la serie dirigida por Pierre Schoeller y Guillaume Senez a partir del libro homónimo de Gilles Boyer y Édouard Philippe. En seis capítulos los realizadores proponen un estudio de las interioridades del estado siguiendo de cerca la campaña electoral de un político conservador.  

Cartel promocional de 'En la sombra'.

El candidato

El cine y las series han tratado los entresijos de la vida política en incontables ocasiones, asignando en líneas generales una agudizada enunciación crítica. Conforme a las disposiciones de la ficción seriada una de las producciones más destacadas y esclarecedoras del asunto de la relación de la imagen en movimiento con el análisis, desde luego, sería House of Cards (2013-18), donde, acordémonos, son examinados los tejemanejes del congresista ambicioso y desalmado de Kevin Spacey. El comentario de todo esto puede conformar un afilado ensayo social y filosófico del estado de las cosas.

Hace unas pocas semanas Día Cero (2025) ya invitaba, otra vez, a su público a dibujar los enlaces evidentes del plano de novela con el real, pronunciándose conforme a arreglos de género. La llegada a nuestras pantallas de la francesa En la sombra proporciona más herramientas para seguir considerando hoy los vínculos y la importancia de las visiones políticas propuestas a partir de la representación. Con todo, a lo largo del visionado del grupo de Schoeller y Senez, lo admito, no pensaba precisamente en el espacio protagonizado por Robert De Niro. A cada momento recordaba los planteamientos del largometraje de Michael Ritchie, El candidato (1972). Allí, se exponían las distintas fases de la campaña política de un joven idealista interpretado por Robert Redford hasta llegar a un desenlace demoledor después de su victoria en las urnas.

¿El palpable conservadurismo ideológico y creativo del proyecto lo condenan sin remedio? No, naturalmente. En términos generales se trata de un volumen atractivo y emocionante

A decir verdad, el nexo entre las dos obras aparece exclusivamente a través de una suerte de semejanzas argumentales, aceptando, claro, las profundas diferencias coyunturales. Pero, reitero, descubriendo las interioridades de las elecciones presidenciales de Francia por medio de los movimientos de la serie no paraba de pensar en una película de comienzos de los años setenta llevada a cabo con arreglo a unos manifiestos posicionamientos progresistas y críticos, en particular. Y en realidad nada de esto golpea las impresiones de En la sombra. La confrontación de fórmulas es injusta, está claro. Una y otra producen artículos circunstanciales, sin lograr en serio resultados artísticos sobresalientes. El candidato es una consecuencia de su tiempo, lo mismo que En la sombra. Esta se activa y marcha con el característico sistema formal sumiso y encorsetado actual.

En la sombra

‘En la sombra’ está al completo en Filmin.

La cortina de humo

¿El palpable conservadurismo ideológico y creativo del proyecto lo condenan sin remedio? No, naturalmente. En términos generales se trata de un volumen atractivo y emocionante, organizado, en efecto, a lo largo de una crucial campaña electoral en los despachos de un político derechista representado por Melvil Poupaud. El relato, prolongado durante varios meses, empieza con la victoria de este en unas primarias de partido sobre las que muy pronto recaen sospechas de amaño. Por lo tanto, la sombra de la duda pone en marcha un análisis de una parte considerable de la compleja naturaleza de las estructuras de gobierno de un país como Francia.

La falta de dinamismo y rendimiento crítico entorpece el encolado de las partes prometedoras

Todo esto es muy excitante y artísticamente esperanzador. La cosa es que los responsables toman la decisión de recorrer las distintas cuestiones sin ensuciarse ni presentar auténticas dificultades a sus personajes símbolo y mucho menos a sus homólogos de la dimensión real. Los diferentes desafíos hechos frente por el dirigente y su equipo son enormes, pero en su paso a la imagen pierden parte de su contenido.

Así, el punto de la manipulación es un detonante argumental arreglado luego según mecanismos convencionales del apartado de intriga. Algo parecido sucede con las controversias por la propiedad no declarada por el candidato de un cuadro de Goya o con la rivalidad con otra política a la que debe sumar a su unidad. Y es verdad, todos estos elementos recogidos y combinados llegan a ajustar, al final, una panorámica bastante precisa de la historia. Ahora bien, la masa resultante exhibe un aspecto sólido pero está hueca. La falta de dinamismo y rendimiento crítico entorpece el encolado de las partes prometedoras.

En la sombra

Melvil Poupaud y Swann Arlaud protagonizan ‘En la sombra’.

También hay otra cosa. Algo así como el preocupante anacronismo de la serie. Esto es curioso. Día Cero, volvemos ahí, lo mismo que El candidato en su momento, o quizá El político (Robert Rossen, 1949), por encima de sus hallazgos artísticos, mejor o peor, sí llegaba a constituir una lectura de su época. Los hechos de En la sombra se localizan con claridad en la primera parte de este año y en el último trimestre del pasado. Los personajes emplean dispositivos actuales y se mueven en espacios reconocibles, aun cuando se reservan a las élites. Sin embargo, en contadas ocasiones surge el contacto efectivo con el presente. Todo es una ilusión, o casi.

La serie llega a España a través de Filmin a mediados de abril de 2025. En Francia se presenta en octubre del 24. Es decir, hace ya seis meses. En ese tiempo el primer ministro Michel Barnier presenta su dimisión tras una moción de censura y Marine Le Pen es condenada a cinco años de inhabilitación por malversación de fondos. Está claro, pese a sus esfuerzos, la imagen en movimiento avanza más despacio que la actualidad. En realidad, se trata de la visión de las sensaciones de un pasado más o menos cercano. El producto no puede lógicamente adivinar los movimientos de una escena política, local e internacional, tan problemática como esta. Pero la clave está en las sensaciones. Ellas prevén las transformaciones y las circulaciones. Y de eso no hay nada aquí.

A decir verdad, En la sombra está agarrada a ese lejano 2011 en que se publicó el libro de Boyer y el exministro del interior. De ahí no se mueve. Esto es un enfoque ordenado, sujeto a esquemas clásicos, de un tiempo ordenado, por lo menos mucho más que el de hoy. No habla de Emmanuel Macron y mucho menos de Trump o Abascal. Es un confortable texto de intrigas familiares acerca del ciclo Sarkozy.

En la sombra

La serie funciona especialmente bien cuando la imagen accede al universo particular de sus protagonistas.

El último hurra

La sección política (o pública, si se prefiere) de la serie es de perfil bajo. Es en la auscultación de la parte privada donde da con la electricidad, en el examen de los interiores de algunas de las figuras. La consecución de esto no es fortuita. Por lo menos no completamente. Aunque la narración se desplaza siempre alrededor del personaje de Poupaud, Paul Francoeur, la figura esencial es la representada por Swann Arlaud, César Casalonga, el asesor del político. Este hombre, desde las sombras, efectivamente, maneja los hilos de la campaña. Esta afirmación nos traslada otra vez al cuestionable plano oficial, aun cuando este evoluciona por la junta de la confidencialidad.

Pero no, el punto más estimulante de este hombre de penumbra radica exactamente en las esquinas oscurecidas en donde se desarrolla, en raras ocasiones, su vida secreta. Casalonga logra a veces quedarse a solas en el plano y alterarlo. En estos momentos de inquietante intimidad eclosiona una abstracción pesimista de motivaciones casi kafkianas. El cuento común de conspiraciones e instrucción se esfuma y ocupa todo una humareda densa que, ahora sí, y de manera fugaz, se refiere al estado actual. Esto, por desgracia, no lo entienden los directores Schoeller y Senez. Creen que la mirada compleja emana de la escenificación de lo público y no de la inmersión en las fantasmales entrañas de un individuo concepto. Aun así, este agarra desprevenidos a los responsables en varias oportunidades y la imagen accede a su universo particular. Acá descansan los misterios, en ese espacio de nieblas y abstracciones.

Cuando la cámara se desprende de los lastres y mira directamente a distintas individualidades nace un plano de emocionante cercanía

Casalonga debería dominar el conjunto en serio para que la serie triunfara. Solo hace falta recordar el extraño y sugestivo plano último, como ejemplo de lo posible eludido. Frente a la perogrullada dinámica del texto oficial la soledad gatuna responde con sutileza sensible. El asesor es un desconocido todo el tiempo. Y esto es un hallazgo. El refinamiento introspectivo es específico por regla general. Pero hay excepciones. La más hermosa concierne a la hija de Francoeur. El instante en que fuma a solas en el jardín, comida por una tristeza infinita y difícil de explicar, es quizá el más estimable. No exagero.

Por consiguiente, podemos asegurar que cuando la cámara se desprende de los lastres y mira directamente a distintas individualidades nace un plano de emocionante cercanía. Una negación no deseada de la naturaleza sociable dominante. La impugnación de esto la encontramos en la endeble sección amorosa de la ayudante de Casalonga y una periodista estrella. Y es que En la sombra habla mucho, parlotea sin descanso. Absorta en la declaración, insiste y subraya tramas, mientras resbalan puntos de atención y desaparecen los pequeños planetas clandestinos de los personajes.

 

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