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Kathryn Hahn en 'Agatha, ¿quién si no?'.
Las series de Marvel para Disney+ han entrado en una nueva fase. Después de años en los que era la división de cine quien las supervisaba, la caótica producción de Daredevil: Born Again y la acogida desigual de sus últimos estrenos llevó a Kevin Feige a recuperar el estudio de televisión que se había encargado inicialmente de, por ejemplo, las ficciones para Netflix, y que en su momento dirigió Jeph Loeb. La primera producción de ese recuperado Marvel Television en ver la luz es Agatha, ¿quién si no?, esperadísimo spin-off de la que lanzó también la aventura del estudio en la plataforma de streaming, Bruja Escarlata y Visión, toda una rareza dentro del catálogo marvelita.
La interpretación de Kathryn Hahn la convirtió en la gran revelación de la serie, una que había que seguir aprovechando en una táctica tan vieja como la propia televisión: un spin-off
Aunque estaba conectada con Vengadores: Endgame y con Doctor Extraño y el Multiverso de la Locura, funcionaba como su propia burbuja, del mismo modo que Wanda Maximoff se refugiaba en aquel Westview pasado por el filtro de la historia de las sitcom que le permitía mantener con vida a Visión y, por tanto, eludir el dolor que le causaba su pérdida.
Se notaba que era una serie de televisión, y no una película partida en fragmentos, porque cada episodio tenía su propia estructura, derivada a menudo de un homenaje concreto a una era de comedias determinada, y también presentó al gran público a un personaje de los cómics que, hasta entonces, no había saltado a la pantalla: la bruja Agatha Harkness. La interpretación de Kathryn Hahn la convirtió en la gran revelación de la serie, una que había que seguir aprovechando en una táctica tan vieja como la propia televisión: un spin-off.
Y así llegamos a esta Agatha, ¿quién si no?, con el nombre prestado de la canción de la serie madre, con música homenaje a la de La familia Monster, que desvelaba que ella estaba detrás de todas las cosas inexplicables que le estaban pasando a Wanda en esa realidad creada por su pena. Las huelgas de guionistas y actores han retrasado su estreno hasta ahora y, la verdad, es un buen momento, a algo más de un mes para Halloween, para adentrarse en una historia de brujas que buscan sus poderes en medio de vendettas que las persiguen desde hace siglos.

Kathryn Hahn vuelve a ponerse en la piel de nuestra vecina favorita en ‘Agatha, ¿quién si no?’.
Ya no estamos en Westview
La premisa de la serie es sencilla: Agatha está atrapada en el conjuro con el que Wanda le quitó sus poderes y la “ató” a Westview. De hecho, incluso está presa de esa misma realidad alternativa televisiva que la Bruja Escarlata usaba de refugio. Para ella, es una prisión (una que, por cierto, deja un homenaje-parodia inicial a los noir tipo Mare of Easttown que es una delicia), y solo podrá librarse de ella si encuentra la Senda de las Brujas y la recorre hasta el final. Para ello, tiene que conseguir su propio aquelarre de brujas que también quieran conseguir algo en la Senda, aunque no le será fácil porque su reputación de traicionera la precede.
Esa naturaleza episódica de la aventura confiere a la serie la estructura clásica de una ficción televisiva que parecía haber caído en desuso por la entrega completa a la serielización
Aquí encontramos ya una de las principales inspiraciones de Jac Schaeffer, creadora de la serie: El mago de Oz. La Senda se presenta de una manera muy similar a como lo hace el camino de baldosas amarillas en la película de Victor Fleming (que, además, cumple 85 años este 2024), pero cambiando el vibrante colorido de la Ciudad Esmeralda por unos tonos más púrpuras y más oscuros, acorde con la temática de brujería y con una apuesta un poco más escorada hacia el terror.
Al igual que el León Cobarde, el Hombre de Hojalata y el Espantapájaros, cada una de las brujas deberá enfrentarse a una prueba para demostrar que merecen continuar su camino y, sobre todo, recibir ese poder que tanto ansían cuando lleguen al final. Esa naturaleza episódica de la aventura confiere a Agatha, ¿quién si no? la estructura clásica de una ficción televisiva que parecía haber caído en desuso por la entrega completa a la serielización (al menos, es así en los cuatro episodios que ha podido ver la prensa antes del estreno). En cada capítulo hay un desafío que superar y, al mismo tiempo, van espolvoreándose pistas de que hay algo más en juego en todo esto.

Aubrey Plaza en ‘Agatha, ¿quién si no?’.
El gran atractivo de esta primera mitad es, además de reencontrarse con una Kathryn Hahn que se divierte enormemente como Agatha, disfrutar del grupo que se va formando con Joe Locke, Sasheer Zamata, Debra Jo Rupp, Aubrey Plaza, Ali Ahn y una Patti LuPone que ya había sido anteriormente una bruja para una serie, en este caso, para Penny Dreadful. Entre todas van encajando en un aquelarre que ha de superar las reticencias entre ellas si quiere sobrevivir a la Senda, y que deja muy buenos momentos, por ejemplo, en la presentación del personaje de LuPone como vidente (se ve claramente a Hahn y Locke intentando no reírse) y en los breves instantes de asueto que la serie les regala entre todas las pruebas mortales que deben superar.
Una serie que apuesta por el género
Agatha, ¿quién si no? es muy consciente de que es una ficción de aventuras siniestras con unas brujas que han perdido un poco el norte, así que lo exprime a fondo. Mantiene los guiños de Bruja Escarlata y Visión a la televisión y el pasado abriendo en este caso el objetivo y fijándose tanto en los códigos estéticos de, por ejemplo, The Real Housewives como de los programas musicales de los 70. Cada uno de estos guiños, además, se corresponde con el trauma que arrastra cada una de esas brujas, por lo que el protagonismo se va repartiendo entre ellas.
De paso, aprovecha para reírse de cosas como, por ejemplo, la afición por la videncia o las gurús del wellness (aunque no sea una comedia), y como también tenía El mago de Oz, sus protagonistas se van encontrando, a cada paso que dan, con una canción que les marca el camino de una manera similar a ese We’re off to see the Wizard que Dorothy y sus amigos cantan cada vez reemprenden su periplo hacia la Ciudad Esmeralda. La canción es obra de Bobby López y Kristen Anderson-López y es tan pegadiza como aquella Let it go que compusieron para Frozen.
Es un acompañamiento más que digno de ‘Bruja Escarlata y Visión’ y uno que, además, puede verse de manera independiente
Schaeffer y su equipo saben el material con el que están jugando y lo que quieren contar. Los decorados no son virtuales, sino reales, buscando acrecentar la sensación de que la Senda no es exactamente lo que parece, y también sitúan un misterio en pleno centro de la ficción con el personaje de Joe Locke, un joven sin nombre, entusiasta de la brujería, que ya tiene a medio internet especulando con qué personaje de los cómics de Marvel podría ser. Son conscientes también de las representaciones pasadas de las brujas en la cultura popular y de la propia historia asociada a ese término, una historia de sumisión de cualquier mujer que no se plegara a las normas del momento.

‘Agatha, ¿quién si no?’ está disponible en Disney +.
Es un acompañamiento más que digno de Bruja Escarlata y Visión y uno que, además, puede verse de manera independiente, aunque se hacen referencias a hechos ocurridos en la serie original donde, por ejemplo, se contaba el pasado de Agatha y lo que había ocurrido con su primer aquelarre. El arranque establece la dinámica entre los personajes, sus motivaciones y el riesgo al que se enfrentan, y no tiene miedo a mantener a Agatha como alguien preocupado solo por sus objetivos que puede ser mezquino y hasta cruel, aunque sea la protagonista. No tiene ínfulas de pretender el trono de la serie definitiva sobre brujas, sino que quiere contar una historia que enganche al espectador y, sobre todo, quiere explorar más quién es Agatha Harkness y por qué es de esa manera. La Senda apunta a ser prometedora.