La visión del Gran Gorrión es la del cristianismo de San Agustín: todos somos pecadores. El ser humano encuentra algo extremadamente atractivo en la idea de que nuestros deseos son viles y capaces de torcer nuestra moral, y que esta maldad inherente merece castigo.
El capitalismo salvaje de la América de los 60 cristalizó su fracaso en una generación de personajes oscuros que nos fascinan pero a los que se nos hace muy difícil defender.
Esta serie no es una parodia, es un despropósito. Queriendo darle la vuelta a la visión estereotipada del rol de géneros de la sociedad española consiguieron pasarse de rosca, volviendo al punto de inicio pero más mareados y revueltos.
Si en una receta combinamos ingredientes de 'El Señor de los Anillos', Jet Li y 'El amanecer de los muertos' obtenemos un resultado atractivo para todos los públicos. Sin embargo, la incidencia cada vez mayor de los poderes místicos hace que el espectador que valoraba el realismo sucio se empiece a sentir traicionado.
1960, España. El derecho a la información se enfrenta a la opacidad de las fuerzas de seguridad. Un pequeño núcleo de periodistas burlan la censura y escarban en aquellos intersticios sociopolíticos que el franquismo no ha cerrado del todo. Repetimos, es 1960, y cualquier similitud con la actualidad es pura coincidencia.
Nos embarcamos en un viaje con escala en los principales festivales de cine del mundo para comprobar de primera mano la incidencia cada vez mayor de las series de televisión en sus estructuras.
El tránsito por la oscuridad ha multiplicado la fuerza de Jon Snow. Mientras antes sus convicciones le mantenían atrapado en un estado de ingenuidad adolescente que le restaba poder, ahora es capaz de decidir qué hacer con su vida y a qué juramentos rendir pleitesía.
Estamos acostumbrados a que las series españolas parezcan eso, series españolas, con un acabado de cartón piedra que las diferencia del cine. Sin embargo, desde principios de esta década nuestra ficción televisiva ha ido entrando en la edad adulta. Y con 'Vis a Vis' continúa madurando.
Las identidades colectivas son ficciones que sirven para canalizar las pasiones de la masa social. En 'Juego de Tronos', a imagen de los periodos feudales, las diferentes Casas que luchan por el poder dependen de la capacidad de seducción de los diferentes proyectos identitarios.
El potencial de la magia para alterar drásticamente el curso de los acontecimientos nos obliga a preguntarnos acerca de la aparente contradicción entre la moraleja materialista que inunda ‘Juego de Tronos’ con el protagonismo creciente de las fuerzas sobrenaturales.
La fascinación por el crimen es algo extendido, como lo ha sido la cobertura mediática que han recibido determinados eventos luctuosos. Y uno de los casos más famosos de los últimos años ha sido el de O.J. Simpson, recientemente dramatizado en 'American Crime Story'.
El personaje interpretado por Robin Wright ha conseguido resucitar una serie estancada en la autocomplacencia ganándose el puesto de auténtica protagonista de la función
Desde la masterclass impartida por Beto Marini, guionista de películas como 'Mientras Duermes', hasta la inmersión en las salas de guión estadounidenses de la mano de Teresa de Rosendo y Josep Gatell, el debate sobre humor y corrección política con Antonio Baños o la mesa redonda con los credores del 'Ministerio del Tiempo'. La segunda jornada del Serielizados Fest al detalle.
El día más intenso de esta tercera edición del Serielizados Fest nos pilló corriendo por toda Barcelona para poder asistir a la cantidad de actividades que nos proponía: con David Simon como centro ineludible, asistimos a diversas ramificaciones del mundo serial, como el estreno de la segunda temporada de 'Fear the Walking Dead', el homenaje a los Monty Python, la intersección de series y realidad virtual que propone el Mazda Space o un fin de jornada regado con cerveza.