Adult Swim 2.0: Cómics que deberían ser series de animación
Las series de animación para adultos (y no tan adultos) inundan la televisión, pero la mayoría de las veces muy pocas calan en el mainstream.
Las series de animación para adultos (y no tan adultos) inundan la televisión, pero la mayoría de las veces muy pocas calan en el mainstream.
Cuando utilizamos la ayuda de las drogas para disfrutar de una serie, el camino es mil veces más placentero: el alcohol y el cannabis son las drogas de las series como que hay Dios
El seriéfilo debe ser exterminado. Su dictadura ha llegado demasiado lejos. El pueblo debe rebelarse contra el tirano. Y si hay que armarse y salir a la calle, se hace. Lo que sea para que vuelvan los tiempos en los que ver una serie era simplemente eso, ver una serie. Metallica no podía estar más en lo cierto: kill 'em all
Por qué “Hannibal” es la mejor serie del 2014… A pesar de las listas
Los últimos 14 años han sido algo así como el Mayo del 68 químico para la ficción televisiva. Vaya que se han puesto todos finos catalinos y nosotros que lo hemos presenciado en primera fila, sin necesidad de ajustar los binoculares. El tráfico y sobre todo el consumo de drogas eran asuntos que en las series se tocaban con pulso tembloroso, puntero láser y a Dios gracias. Siempre desde una perspectiva negativa, aleccionadora. No obstante, de un tiempo a esta parte los héroes reluctantes de las cadenas por cable han comenzado a esnifar, pincharse, ingerir y fumar toda la mierda habida y por haber. ¿Qué coño ha pasado con nuestros ídolos? ¡Drogas, sí!
Si esperas que “Gotham” sea la presencia amenazadora que hasta ahora habías disfrutado en los cómics de Batman, te llevarás un soberano cabreo. Si prefieres darle una oportunidad partiendo de cero, olvidando 75 años de leyendas gothamitas, seguramente te toparás con un thriller policial correcto que no necesita la imaginería de Batman para cobrar sentido.
Retroceded 114 años. Estáis en el hospital Knickerbocker de Nueva York. Hay una mujer abierta en canal en la mesa de operaciones. Una selva de instrumental médico surge de sus entrañas. Apartad la vista o seguidles, porque Steven Soderbergh y Clive Owen os meterán a hostias en una vagoneta infernal hacia las mismas entrañas de la medicina de principios del siglo pasado. El viaje es desagradable y nuestro cicerone, un yonqui de cuidado. Bienvenidos a la ciudad que nunca, pero nunca duerme.
No era tan buena como queríamos pensar, aunque pasa el corte por los pelos. El lastre de Perdidos comienza a ser demasiado pesado para sus ideólogos. Ahora le toca recibir palitos a Damon Lindelof. El piloto de “The Leftovers” no es la lechada de misterios que los nostálgicos de “Lost” esperaban. De momento nos enfrentamos a un drama rural new age con coartada sobrenatural, cultos religiosos y pajas con estrangulamiento. A ver qué pasa.
Viagra televisivo para radicales de la viñeta; bienvenidos a mi sueño húmedo.
Stephen Merchant se gradúa en la HBO, se divorcia momentáneamente de Ricky Gervais y nos regala una sitcom de artesanía que hace de la vergüenza ajena un arte. Imposible no reírse de algo tan deliciosamente patético.