La serie de Netflix, no ha tenido ningún reparo en aplicarle un corte de bisturí a la política de los Estados Unidos en relación con el narcotráfico. La ficción norteamericana parece estar adquiriendo un grado de autocrítica inédito en la mirada a su propia historia
Irregular, imperfecta, errática, de naturaleza profundamente bastarda, en el sentido de impura; y por ello, estupenda. Y muy probablemente condenada antes de empezar
La compleja red argumental que se plantea despierta tu imaginario: aparecen 'Los Soprano', 'LA Confidential' o 'La Dalia Negra'. Y recuerdas por qué este tipo de ficción ya se ha visto tantas veces: porque es cojonuda; y asimismo comprendes que esta temporada también puede serlo, incluso ves posible que trama y traumas estén más y mejor entrelazadas que en la primera temporada.
En donde acierta la serie, sin duda, es en explicar, aunque en ocasiones lo haga de forma lateral o más velada, cuáles son los efectos personales y sociales de una epidemia como la del cristal
'Bosch', adaptación del personaje creado por Michael Connelly, ha pasado desapercibida, pero está destinada a figurar en todas las antologías de tele moderna
El creador que se esconde tras la alargada sombra de Walter White
Vince Gilligan no es un simple creador de series de televisión: es el dueño de esa mente tan perversa y astuta que ha sido capaz de hacer que le cogiéramos cariño a Walter White y temiéramos a Heisenberg y que hará que nos debatamos constantemente entre la solidaridad y la estupefacción en el camino que llevará a Jimmy McGill a convertirse en Saul Goodman
Las recientes 'Broadchurch', 'Hinterland', 'Salamander' y 'Gomorra' son perfectos ejemplos de aproximaciones diferentes del fenómeno criminal, además de series realizadas desde latitudes no coincidentes.
Daniel J. Goor y Michael Schurque, dos de las mentes detrás de esa maravilla que fue 'Parks & Recreation', firman una de las mejores comedias de los últimos años.
¿Qué más se le puede pedir a un capítulo de Los Soprano?