Un presidente dimitía en directo en 'prime time', la guerra tenía sintonía y logo, los debates electorales se producían en televisión y surgían nuevas ficciones acordes a una sociedad convulsa en constante transformación.
Lo dije hace tiempo en las redes sociales y tuvo el efecto deseado. Respuestas por todos los lados. Es una frase provocadora, lo sé. No soy nuevo en esto. Lanzas algo así y consigues las reacciones esperadas: por un lado, los que te intentan sacar de tu error tirando de tradición y lógica antigua (“las series son televisión y punto”) y por otro los que entendían, o creían entender, el subtexto o el sentido de la frase y enseguida se adherían a mi declaración. Desde luego yo no descubrí la pólvora. Ni alcé una voz valiente.
El mismo pueblo. La misma casa. El mismo clima. Su marido. Lo único que sigue cambiando es el cuerpo de Olive. Y una depresión congénita que la mantiene lúcida ante la ingenuidad de los que la rodean.
La Gran Guerra vista a través de "37 Days", "The Crimson Field", "Our World War"
Antes de comenzar, conviene advertir del probable fracaso de este artículo, mas no juzguen severamente y recuerden las siempre sabias palabras de Homer: "Intentarlo es el primer paso hacia el fracaso".
La comedia de NBC se estrenó el 5 de julio de 1989 sin sospechar que se convertiría en un fenómeno de masas y en una de las series más rentables de la televisión.
¿Comparten intereses la novela norteamericana y la ficción actual?
Analizamos por qué tantas series se han puesto de acuerdo en exhibir lo que constituye una contranarrativa a ese discurso de la confianza y el progreso, discutiendo frontalmente los sacrosantos valores del buen ser norteamericano.
Emprendemos un recorrido por la historia de la televisión, ahora que gozamos de una perspectiva algo más amplia, para examinar algunas de sus etapas e intentar comprender los mitos sobre los que se ha edificado.